Estamos acostumbrados a leer y a escribir y, por tanto, los signos de puntuación nos son familiares. La coma, los dos puntos y el punto y el coma, así como sus parientes ortográficos, son partes integrales de la escritura. Destacan las estructuras gramaticales y ayudan a transformar las letras en palabras e imágenes mentales. Así que estaríamos perdidos sin ellos. O, al menos, muy confundidos. Y aun así, los primeros lectores y escritores se las apañaron sin contar con ellos durante miles de años. Entonces, ¿qué fue lo que hizo que cambiaran de opinión? Lea más.
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